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La psicopatología analiza la actitud de la clase media y media alta hacia Cristina Kirchner

Conclusiones fascinantes

Con el objeto de dilucidar el exagerado rechazo que profesan los sectores sociales medios y altos hacia la Presidenta Cristina Kirchner y el kirchnerismo en general, un grupo de investigadores recurrió a técnicas no tradicionales.

Pero previamente conviene hacer un distingo respecto a este sector social. Y para entenderlo, conviene seccionarlo en 3 segmentos.

En primer lugar consideremos al minúsculo y poderosísimo grupo humano que opera y protagoniza las cumbres del poder hiper concentrado en lo económico-financiero y/o industrial, exportador y mediático.

Esa gente no tiene teorías explícitas sobre su función en la sociedad y las formas de preservar su gigantesco poder, pero sí disponen de una aguda intuición internalizada y dispositivos defensivos automáticos que detectan y reaccionan ante cualquier amenaza a la consecución de su poder y del poderío de las estructuras sobre las que están organizados. Se la puede llamar “ideología”.

Una vez chequeada, confirmada y reasegurada cierta caracteriopatía exitista y ganadora en sus miembros, el sistema les permite individualidades: pueden ser espléndidos, sonrientes, paternales, deportivos y hasta afectos al arte y la cultura.

El sistema está formado por ellos pero, en un salto cualitativo, se transforma en más que la suma de todos sus integrantes, es una nueva instancia cuya dinámica social y grupal los excede y condiciona. Dicha nueva instancia resulta implacable y sumamente celosa en la vigilancia y preservación del grupo y en la consolidación del sistema y sus prerrogativas.

Este grupo, generalmente de muy bajo perfil, gana muchísimo dinero, y en los países periféricos siempre se entrelaza en un estrecho entramado, con los intereses económicos transnacionales de los países centrales.

En segundo término debemos considerar lo que en marketing se entiende como clase media-alta. Se trata de profesionales, comerciantes y emprendedores exitosos, que disponen de buenos ingresos y un excelente pasar. En Argentina se podría ejemplificar con un cirujano de 50 / 55 años, dueño de un piso de más de 300 m2 en Av Libertador, departamento en Punta del Este, dos o tres viajes de placer anuales al exterior, tres o cuatro automóviles con poco uso, e hijos estudiando en Argentina o en el exterior.

Entre estos dos primeros segmentos, en América Latina, no se llega al 10% de la población.

Por debajo de los dos grupos ya descriptos, se encuentra la clase media-media con la que resulta necesario hacer un distingo actitudinal.

Todo el espectro social que estamos describiendo se despliega en un imperceptible degradé que combina variables y particularidades de los individuos y sus familias. No hay divisiones netas y tajantes; se establecen estas categorizaciones para entender mejor.

El distingo actitudinal del tercer segmento es también para entender mejor.

Se refiere a que si bien todo el segmento (25% de la población total) aspira a progresar y/o ser más de lo que en la actualidad es, algunos de sus componentes lo intentan a través del esfuerzo, el estudio y/o el trabajo, mientras que otros basan su aspiración sólo en vínculos sociales de conveniencia, manejo de valores simbólicos, forma de hablar, vestir y comportarse y todo lo que signifique aparentar y fingir posiciones de prestigio.

Este tercer grupo, la clase media-media, se compone de pequeños y medianos comerciantes en ascenso, directivos docentes, intermediarios en gran variedad de actividades, empleados semi jerarquizados, vendedores de bienes suntuarios, etc.

Pues bien, aquel primer grupo que describimos al principio, adueñado del vértice superior de la pirámide, vigila celosamente la vigencia y el acrecentamiento de su poder. En esto son absolutamente intransigentes. Pueden resultar amables y simpáticos en tanto no se cuestionen o pongan en juego los fundamentos básicos de su dominio. En la defensa de estos fundamentos – conviene saberlo – son implacables y feroces.

El segundo grupo (clase media-alta) acompaña y se deja cuidar, pero, en tanto no peligre demasiado su estabilidad, se relaja y disfruta lo que ha logrado.

Y el tercer grupo – que cuenta con ingresos restringidos o al menos muy por debajo de sus expectativas y/o lo que cree merecer – entiende que la única forma de sobrevivir y compensar sus debilidades es defender a brazo partido las lógicas y los intereses del primer segmento: los verdaderos detentadores del poder.

Ahora bien, dijimos que la intención era investigar en estos grupos el odio a Cristina Kirchner pero, es sabido (ver: “Hacia una antropología de las elites” de Cris Shore) que estos grupos, básicamente los dos primeros, son inaccesibles y no se dejan investigar.

Debido a ello, el grupo de investigadores (varios argentinos, un brasilero y tres europeos) recurrieron a técnicas insólitas para acceder a la intimidad de esta población.

Para no generar conflictos y prestarse a interminables polémicas, decidieron difundir la metodología y sus resultados, pero manteniéndose en el anonimato. El objetivo era detectar los mecanismos inconscientes de evaluación, las motivaciones profundas y el verdadero sentir de estos grupos sociales que en la Argentina resultan muy influyentes.

Metodologías

–          instalaron micrófonos ocultos en restaurants, confiterías y peluquerías femeninas de alto nivel con el objeto de registrar conversaciones.

–          realizaron focus groups sólo con la clase media-media (la única que se presta) de las principales ciudades.

–          sentaron pasajeros falsos en diversos charters (La Horqueta-Capital, por ejemplo) cuya misión era escuchar, recordar y posteriormente tomar nota.

–          los investigadores cuyo aspecto mejor se adaptaba a la imagen convencional de “gente bien” participaron en fiestas, casamientos, velorios y asados de la clase alta con el único objeto de recolectar información.

–          sociólogos simulando ser “yo-auxiliares psiquiátricos” participaron de sesiones terapéuticas multifamiliares en las clínicas de internación psiquiátricas más caras de diversas ciudades del país.

–          leyeron y analizaron, en blogs y diarios online de todo el país, miles de posteos y comentarios anónimos que, justamente por ser anónimos, resultaban realmente desinhibidos y genuinos.

O sea, durante 14 meses, escucharon y registraron lo que miembros de la clase media-media y media-alta argentina hablan y vivencian espontáneamente y cuyas interpretaciones no admitirían ni pública ni privadamente, e incluso, ni siquiera a solas ante sí mismos.

En todos los casos se respetó escrupulosamente el anonimato de las personas analizadas.

Todo el material fue interpretado y discutido con un equipo de psicoanalistas especializados en inconsciente colectivo, psicología de masas y dinámica social. Se establecieron filtros y controles para evitar interferencias de las posiciones y preferencias personales de los investigadores, aunque de por sí todos están entrenados en controlar desviaciones e interpretar con la mayor objetividad.

Conclusiones

  • Todos los miembros de estas clases aseveran tener algún antepasado rico, famoso o muy prestigiante, preferentemente un “poderoso terrateniente”. Siempre son vagas referencias a esos seres fantasmales y casi míticos, sin evidencias ni fundamentos, e inclusive, en la mayoría de los casos, sin poder siquiera precisar el nombre del susodicho antepasado. En los antecedentes familiares de casi todos también hay rastros fantaseados o reales de aristocracia, abolengo, alcurnia o linaje.

Desde esa fantaseada superioridad de clase (fantaseada porque no resulta estadísticamente posible ni realista que semejante porcentaje de la clase media-alta argentina descienda de personajes famosos o poderosos terratenientes) el matrimonio K es devalorizado como pueblerino, arribista, recién llegado, nuevo rico, etc. En la zona de Martínez y San Isidro se fijan afiches que califican a la Presidenta de “mersa” y “grasa”. Esta conclusión es válida pero es un ingrediente mínimo en el intento de explicar el rechazo a los K.

  • Todos también, sienten que sin ellos la Argentina no podría funcionar. Los de arriba no producen porque ya tienen mucho, y los de abajo son “negros de mierda”, vagos, borrachos y delincuentes que, directa o indirectamente, son mantenidos por la clase media.

El mantenimiento de los planes Trabajar y todos los otros subsidios y prerrogativas de fomento social impulsados por el Gobierno, más la no represión a las marchas piqueteras, y el desorden social, les confirman que el Gobierno fomenta lo peor de la Argentina por razones electoralistas.

El país, a ellos, les debe todo. Son y serán acreedores eternos.

  • Como al pasar, todos sostienen que sinceramente querrían un mundo igualitario. Sí, sin hambre, miseria, dolor, desdentados y chicos pidiendo en las calles.  Valoran al respecto iniciativas como la colecta anual de Cáritas, aunque puestos a pensar con realismo admiten que, en el mejor de los casos, lo recaudado es poco y nada. También fantasean con otras ONGs como “Un techo para mi país” y cambian rápidamente de tema ante lo evidentemente inoperante de las propuestas e ideas que les surgen espontáneamente.

El denominador común de todas las soluciones que proponen es que no se trata de políticas encaradas por la sociedad y/o el Estado nacional. Son filantrópicas y proponen beneficiencia o limosna que aíslen y congelen al “pobre” en su condición de tal. Tampoco se plantea una acción organizada, llevada a cabo por los propios interesados con el apoyo inicial de los recursos del Estado.

A Néstor, Cristina y Alicia Kirchner se los percibe – exhibiendo un profundo malestar – en las antípodas de este tipo de propuestas (Milagro Sala, etc).

  • La máxima de que electoralmente la gente piensa con el bolsillo, parecería fallar en estos casos, porque económicamente a la clase media y alta le ha ido excepcionalmente bien en los últimos 6 años. Pero esa sería una lectura superficial, lo de ellos es una prevención a futuro, siguen pensando con el bolsillo pero en este sentido: perciben inconscientemente que la pareja montonera que insiste con enjuiciar a los militares del Proceso, es peligrosísima porque descalabra el statu quo y envalentona a los negros, así los estimula a pedir más y cuando “esos procesos se desencadenan, nunca se sabe dónde terminan” (sobre todo si una policía corrupta y un ejército desmotivado, luego no pueda reprimir). O sea, les va muy bien, pero, el bolsillo alerta y previsor, los induce y aconseja a velar por su futuro.
  • En los comentarios que postean en forma anónima en los diarios online, sostienen con inconcebibles y garrafales errores de ortografía, que los negros son ignorantes, groseros, sucios, incultos y maleducados; mientras ellos son todo lo contario. Confunden “culto” con el uso de corbata, uñas limpias, una camisa en buen estado y modales en la mesa. Todas sus graves falencias culturales (sus faltas de ortografía son demoledoras) las compensan con una supuesta Superioridad Moral que se conforma de “valores”. Tanto dicha superioridad como los valores son autoadjudicados y nadie precisa concretamente en qué consisten.

También postean que los negros siempre votan mal, contra los intereses del país, y son tan brutos que incluso votan en contra de sus propios intereses (paternalismo hipócrita).

Respecto a esta temática en general, sienten (abrumadoramente entre mujeres) que Cristina alardea con soberbia de su cultura y de su capacidad oratoria (aquí no se distingue bien, al igual que con respecto a la belleza personal, si se trata de una crítica genuina o de una racionalización cuyo objetivo es ocultar envidia).

  • Si existiese esa equidad, igualdad o justicia social que dicen anhelar, piensan que perderían ellos: “si hay que darle a otros, a alguien se lo van a sacar”.  Esta contradicción los deja perplejos y les resulta imposible superarla.

Sienten también que eso los privaría de la maravillosa certidumbre de sentirse mejores que otros o superiores a otros.

Y por último – y a esto lo perciben como gravísimo – se perdería el personal de servicio barato que hace los trabajos sucios, pesados, desagradables o aburridos.

O sea, en tanto sienten que el matrimonio K apunta lentamente hacia esos objetivos, se sienten peligrosa y directamente amenazados.

  • La clase media y media-alta argentina padece cierta inestabilidad emocional y cuenta con importantes sectores que alternativamente caen en estados depresivos graves y/o maníaco-depresivos. La universalización del psicoanálisis es una evidencia.

Siempre hay elegancia, sonrisas y comentarios agradables, pero en el fondo, apretando los dientes y disimulando, padecen dolorosas postergaciones, temores y pánicos, impotencias y frustraciones.

Bajo una máscara mundana, omnipotente, aparentemente alegre y eternamente “espléndida”, ejercida por el entorno y todos los familiares, reaparece insistentemente en el chivo emisario (el paciente psiquiátrico) la depresión, con fugaces pero intensas inclinaciones al suicidio.

Aunque este fenómeno está muy generalizado, sería excesivo hablar de riesgo de un suicidio social. Sí es lícito afirmar que se trata de pulsiones suicidas individuales que resultan socialmente autodestructivas.

Según la psicología de las masas, estos emergentes reflejan un sustrato social melancólico y tratándose en este caso de las clases más influyentes de una sociedad, explican las reiteradas dificultades, el increíble atraso, las eternas postergaciones, y los inexplicables tropiezos que padece este país para progresar.

En un momento dado, y sin ninguna evidencia empírica, a Cristina se la diagnosticó socialmente como “bipolar”. Es muy posible que se haya tratado de un intento de “proyección” para intentar depositar en la Presidenta este azote que sufre y padece con dolor y no sin consecuencias la clase alta argentina.

  • Los tramos más bajos de la clase media-media exhiben marcadas inclinaciones aspiracionales. En este querer “llegar a ser” muchas veces recurren a las estratagemas más insólitas (rellenar durante meses con vino común una botella etiquetada de un vino fino prestigiante, incluso bebiéndolo a solas “para reconfortarme”), endeudarse exageradamente para aparentar, comprar a escondidas shampoo suelto y a granel que resulta más barato también para transvasarlo, ocultar que se usa ropa prestada de parientes, etc. Estas simulaciones no sólo pagan en ellos un alto precio personal, sino que generan el acostumbramiento a una ideología a la que se puede llamar “austera” pero es esencialmente indefinida, acomodaticia, ambivalente y oportunista. Desde este aparente eclecticismo se juzgan las posiciones de la pareja K, como excesivamente firmes y categóricas, lo que rápidamente deriva en adjetivaciones negativas: soberbios, rígidos, autoritarios, hegemónicos, etc. Obviamente lo que se intenta es disimular la propia y mediocre ambigüedad.

Algunos de los investigadores no concordaron con esta última vinculación por considerar que es inadecuada la descripción del síntoma con la conclusión a la que se arriba.

Luego de todos los análisis se puede decir que el mayor rechazo se debe a que la pareja K trastocó e intenta seguir trastocando relaciones largamente establecidas y que la clase media y media-alta argentina, a pesar de que siempre manifieste lo contrario, querría que – en el juego de vínculos, jerarquías sociales y estratificación de clases –  todo se mantuviera estático, inmodificable, eternamente igual; con sectores que en plan defensivo incluso nostalgian una regresión melancólica que se emparenta con las clásicas pulsiones autodestructivas y suicidas de ciertas sociedades en ciertos momentos de su historia.

Los argentinos no deberían dejar de saber que en una parte importante de sus influyentes clases media y alta, anidan tendencias autodestructivas que inevitablemente afectan a todo el cuerpo social y que en un momento dado podrían legar a afectar y arrastrar a todos.

diciembre 2009

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Definiciones de psicopatología

La definición de Psicopatología, etimológicamente, es ”trastorno de los trastornos/ enfermedades psicopatológicos”. Con el término enfermedad, nos tenemos que fijar en el modelo biológico. Al no saber el origen, la causa primera, prefiero llamarlo “trastorno” (psicológico, psiquiátrico, psicopatológico).

Todo esto ocurre, porque tenemos un cerebro y un sist4ema nervioso central, productode la evolución de millones de años. Dentro de nuestro cerebro, hay 150. 000 millones de neuronas, la cual es la parte más pequeña, funcional y dinám,ica del cerebro humano. La neurona es algo muy complejo y microscópico. Se transmiten la información, entre sí, por impulsos eléctricos, producidos por compuestos químicos, localizados debajo de las neuronas. Significa que TODO se computa en el cerebro y pasa por las 150. 000 millones de neuronas.

MENTE es lo que pensamos, lo que sentimos y nos acordamos. Absolutamente todo lo puedes representar mentalmente. Sin embargo, también es importante la constante y continua interacción de la mente con el medio exterior (el contexto). Nuestro cuerpo, en acción, está constantemente interactuando con el medio exterior. Por tanto, se produce una secuencia temporal de feed-back de mente con el medio.

Sin embargo, nos surgen las siguientes preguntas: ¿Qué es, en el cerebro, el malhumor, la depresión, etc.?. se supone que lo que te da la tristeza está en algún punto de neuronas del cerebro, pero esto no significa que aquí esté el origen de la tristeza. La tristeza, con el paso del tiempo, puede convertirse en depresión.

INPUT cerebro (forma en cómo el cerebro procesa el estímulo) OUTPUT (tristeza- respuesta; mente).

Sin embargo, no sabemos cómo procesan esas neuronas. Hemos localizado las zonas de sensibilidad neuronal, por medio de resonancias magnéticas, y en que zona, por ejemplo, “se está escuchando música”. Pero no entendemos cómo tantas neuronas juntas produce esa sensación de tristeza. Nos estamos refiriendo a la CORTEZA CEREBRAL.

Nuestro cerebro ha ido creciendo por capas, complejizándose y evolucionando, de esos seres primitivos (reptiles, etc.) hasta llegar al homo sapiens que hoy conocemos, quien ha sido muy reciente. Por eso, el hombre y la mujer piensasn cómo lo hacen. Por eso, otros homo “X” y otros animale, con quienes convivimos muchos millones de años, desaparecieron y el homo sapiens, no.

DEPRESIÓN es una alteración neuroquímica la que produce la depresión. Suponemos que, al modificar esas sustancias químicas del cerebro, se produce un incremento de ánimo. Recordemos que el cerebro tiene un proceso consciente e inconsciente. No tenemos la certeza científica de qué es lo que ha curado la depresión (el prozac, ejercicios espirituales, antidepresivos, conocer a otro mozo, superar el periodo de duelo), al de tres meses. Puede ocurrir, asimismo, que, al de tres meses, que no se haya superado la depresión y, entonces, se produce una depresión aguda. Con la depresión aguda, no funcionan los medicamentos y se requiere un ingreso hospitalario, por presentar un cuadro psiquiátrico. La última alternativa es el electro-shock, que es lo más fuerte. Se trata de meterle al sujeto una descarga eléctrica mayor en el cerebro y al individuo se le quita la depresión mayor. ¿por qué?. El chispazo funciona, pero a costa de haber quemado millones de memorias, a costa de ciertos efectos secundarios graves en el cerebro, como la pérdida de memoria.

Si es complicado comprender la mente humana, es más complicado aún comprender la mente humana psicopatológica. Lo correcto es trabajar desde modelos, o enfoques, conjuntos, como el modelo biopsicosocial, ya que un solo enfoque es insuficiente para entender. Se requioere de modelos integrales y holísticos, para entender cualquier trastorno psicopatológico.